Después de casi 25 años de negociación, el Mercosur y la Unión Europea firmaron, en enero de 2026, un Acuerdo de Asociación que une dos de las mayores economías regionales del planeta. Superada la etapa de aprobación interna de los dos bloques, su parte comercial ya está en vigor: desde el 1 de mayo de 2026, miles de productos pasaron a operar bajo condiciones arancelarias diferentes de las practicadas hasta entonces.
El objetivo del acuerdo es simplificar y hacer más previsible el comercio entre los dos bloques. En lugar de que cada empresa negocie excepciones puntuales para cada mercancía, se creó un cronograma amplio de reducción del Impuesto de Importación, que cubre la mayor parte del universo arancelario, desde máquinas industriales, productos agrícolas, insumos químicos hasta bienes de consumo.
En la práctica, esto beneficia a empresas de los dos lados del Atlántico. Un importador brasileño de equipos europeos puede, dependiendo del producto, pagar un Impuesto de Importación menor del que pagaría comprando a un proveedor fuera del acuerdo. Un exportador brasileño de alimentos, cuero o productos forestales gana acceso a un mercado históricamente protegido por aranceles altos. Sin embargo, el beneficio no es automático: depende de condiciones previstas en el acuerdo y de acciones en el proceso de comercio exterior para su aplicación.