Se trata de un régimen aduanero especial que reduce, de forma temporal, la alícuota del Impuesto de Importación. Se aplica a Bienes de Capital (BK) y Bienes de Informática y Telecomunicaciones (BIT), siempre que no exista un fabricante nacional capaz de suministrarlos en condiciones equivalentes. El objetivo es incentivar la modernización del parque industrial brasileño sin penalizar financieramente a quien invierte en aquello que el país aún no produce.
Pueden beneficiarse del régimen empresas de los más diversos sectores —de la industria de transformación al agronegocio, pasando por minería, energía y papel y celulosa— siempre que estén implantando, expandiendo o modernizando una línea productiva con equipos importados. El requisito central es siempre el mismo: comprobar que el bien no posee similar nacional en condiciones equivalentes. Esta comprobación pasa por una consulta pública, período en el que fabricantes brasileños del mismo tipo de equipo pueden manifestarse y contestar el pedido antes de la decisión final.
El proceso comienza con un pedido técnico presentado a la Secretaría de Desarrollo Industrial, Comercio y Servicios, vinculada al Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, con la descripción detallada del equipo y el código arancelario pretendido. Tras la consulta pública y el análisis técnico, el resultado se publica en una resolución del Comité Ejecutivo de Gestión de la Cámara de Comercio Exterior, órgano responsable de la decisión final. Una vez concedido, el Ex-Tarifário pasa a valer por plazo determinado y se utiliza directamente en el despacho aduanero de la importación.
En los últimos años, este proceso pasó a exigir también la presentación de un Proyecto de Inversión, documento técnico que demuestra la función del equipo en la operación, las ganancias de productividad esperadas y la esencialidad tecnológica de la inversión. Más que una formalidad, el Proyecto de Inversión es hoy parte central del análisis. Vea este punto más adelante.
El impacto económico del régimen suele ser sustancial. Un equipo sujeto a una alícuota del 14% de Impuesto de Importación, por ejemplo, puede tener esa alícuota reducida a 0% cuando se encuadra en el Ex-Tarifário. Como el Impuesto de Importación compone la base de cálculo de otros tributos que inciden en la operación, la reducción se propaga por toda la cadena tributaria. De esta forma, el beneficio no se limita al impuesto reducido, sino que se refleja en el costo final de todo el proyecto de inversión.
En la práctica, el efecto es liberar capital que estaría retenido en tributos y devolverlo a la propia inversión, ya sea para la adquisición de más equipos, para la ampliación de la planta o para emplearlo en el cronograma de expansión originalmente planificado. Las empresas que utilizan el Ex-Tarifário de forma recurrente tienden a tratarlo no como un beneficio puntual, sino como parte de la estrategia de modernización industrial y de gestión del costo de capital.